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Observar el Loira a través de las estaciones

El Loira, río más largo de Francia, esconde mil y una facetas que cambian dependiendo del día y de las estaciones. Cubierto por la niebla en invierno, el río se ilumina con la llegada del buen tiempo, momento ideal para navegar por sus aguas... Por su parte, los Castillos del Loira contribuyen a magnificar el río con su delicado reflejo. Observa todos los matices del Loira, al que los habitantes del Valle están tan apegados.

 

El Loira con el pasar de las estaciones

 
En invierno, el río cubierto de bruma dibuja paisajes fantasmagóricos. Su lecho apenas sí se distingue y sus árboles adquieren la apariencia de las sombras. Este periodo es también el de las crecidas, amenaza que pende sobre los pueblos de las inmediaciones, como el de la isla de Béhuard.
 
Con la llegada de la primavera, el Loira muestra su cara más amable y más verde, revelando toda la hermosura de sus islas efímeras y sus bosques aluviales. Un espléndido regalo para los ciclistas que recorren la Ruta del Loira en Bicicleta.
 
En verano, su estiaje (muy bajo caudal) saca a la superficie numerosos bancos de arena que, antaño, a falta de puentes, permitían a los lugareños pasar de una orilla a otra.

A medida que el Loira se acerca al océano, la influencia marina van dejándose notar. Las mareas son más perceptibles en la zona del estuario, pero ya pueden observarse desde Ancenis, especialmente cuando los coeficientes son altos.

 

El Loira, espejo de un patrimonio cultural excepcional


Junto a sus orillas tranquilas, en las que acostan las barcas, los pueblos ribereños despliegan su encanto sin reparos. Su comunión con el río es tal que parecen estar imbricados en el Loira. Auténticas joyas que, en su mayoría, se cuentan entre los pueblos más bonitos de Francia («Plus beaux villages de France») o destacan por ser pequeñitos pero auténticos («Petites cités de caractère»).
 
A los Castillos del Loira les encanta reflejarse en el real río, que les hace doblemente majestuosos... Este es el caso del Castillo Real de Amboise, el Castillo de Chaumont-sur-Loire, el Castillo de Montsoreau y el Castillo de Saumur.
 
El Loira, que conjura un equilibrio de fortaleza y tranquilidad, atrae y fascina. Para comprenderlo y protegerlo, el Valle del Loira le ha dedicado unas casas propias casas: «Maisons de Loire». Acercaos hasta ellas para conocer los secretos del río a través de exposiciones y salidas a la naturaleza.